1. Cuéntanos qué notas
Aire junto a la ventana, ruido, dificultad para abrir o cerrar, o un acabado que quieres renovar. Una explicación sencilla nos ayuda a orientar la consulta.
2. Enséñanos el hueco
Una foto general y, si puedes, ancho y alto aproximados en centímetros. Puedes continuar sin fotos ni medidas; no desmontes piezas ni te subas a una escalera.
3. Elegimos la solución contigo
Revisamos apertura, material, vidrio y acabado. Las medidas orientativas sirven para empezar: las necesarias para fabricar se comprobarán antes de encargar.
¿Cambiar toda la ventana o revisar una pieza?
Un cierre que roza o un vidrio dañado no obliga por sí solo a sustituir toda la ventana. Cuéntanos el problema para valorar si interesa reparar o renovar. La decisión necesita revisar su estado.
¿Cuándo se concreta el trabajo?
Tras revisar la solicitud, aclaramos lo que falte y preparamos la propuesta. El presupuesto debe indicar lo que incluye y lo que queda pendiente: producto, instalación, retirada y posibles remates. Los plazos se confirman para tu proyecto.
